3 Mujeres que te inspirarán a amar tu cuerpo

 
 

Todas tenemos malos días, pero estas chicas dejaron atrás sus hábitos tóxicos y comenzaron a tratarse como se debe

Por: Itzcóatl Yedra Hernández @cosmopolitanmx

Foto: ISTOCK

EMILY SKYE 

 

Le tomó muchos años a la estrella de redes sociales y gurú del fitness, de 32, liberarse de su mala imagen corporal, pero lo logró, y ahora 1.9 millones de personas la buscan en Instagram para recibir sus consejos. 

 

“Odiaba lo que veía en el espejo. Sentía que no era lo suficiente hermosa. Es gracioso porque, ¿qué es en realidad serlo? Lo desconozco, pero ponemos demasiada presión en nosotras para lucir de cierta manera.

Sentía que mi cuerpo no estaba en forma, no me veía como una mujer.

“Hace aproximadamente siete años y medio me inscribí a una competencia de fitness, pues pensé que tener una meta me ayudaría a sentirme mejor y a ser más segura, pero eso no sucedió.

Era muy restrictiva y obsesiva, y me sentía mal conmigo misma porque siempre comparaba mi cuerpo con el de otras chicas. No tiene nada de malo competir, si las personas aman hacerlo, adelante; sólo que eso no era lo indicado para mí.

“Lo que estaba haciendo no era sustentable ni saludable, en especial con mi mentalidad. En ese momento decidí que había sido suficiente; no era feliz, así que llevé mis certificaciones fitness un paso más adelante e investigué más acerca del estilo de vida holístico, comiendo cosas que nutrieran mi cuerpo, no sólo alimentos para adelgazar.

Las personas siempre consideran que un día lo decides, y al siguiente ya todo está bien. Pero no es así; toma mucho tiempo y constancia.

“Durante años estuve enfocada en mi apariencia, y aun cuando me ponía más en forma y delgada, lo seguía haciendo para verme bien.

Ahora he cambiado el enfoque de entrenarme para verme bien , ya que lo hago para sentirme a gusto y con energía. Todavía tengo problemas y en ocasiones no estoy motivada, pero en general soy feliz y me liberé de esa mentalidad negativa y de las exigencias que solía tener”. 

 

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FIONA FALKINER 

 

Esta chica de 36 años ‘dejó’ 30 kilos en e Biggest Loser, pero todavía se sentía atormentada por pensamientos negativos de imagen corporal. Así fue hasta que dejó de buscar la ‘perfección’... 

 

“Siempre había tenido una mala imagen corporal; sufría de sobrepeso y odiaba mi cuerpo. Tenía esta idea en mi cabeza de que si era delgada, la vida sería perfecta y mis problemas desaparecerían.

Después me inscribí en The Biggest Loser y me deshice de todos esos kilos extra; sin embargo, seguía sintiéndome abatida. Después del programa comencé a sufrir de depresión y pensé: ‘Algo tiene que cambiar, no puedo seguir así’. 

“Comencé a meditar y a hacer yoga para descifrar qué me haría feliz. Me di cuenta de que no tenía nada que ver con mi talla, pero sí de dejar de preocuparme acerca de lo que pensaban los demás. Empecé a practicar pensamientos afirmativos, repitiendo en mi cabeza y en voz alta: ‘Este cuerpo que tengo estará conmigo siempre y nunca será perfecto; pero ¿qué es la perfección?’.

Ahí fue cuando traté de mirarlo como un templo, ya sé que suena muy cursi, pero así fue. Lo acepté y me quité la presión de buscar encajarlo en la imagen ideal de la sociedad.

Ese prototipo es imposible para la mayoría de nosotros. Y aunque las mujeres se observen perfectas, son muy duras con ellas mismas, me percaté de que soy un ser humano, soy yo y mi físico es la persona que veo en el espejo.

“Sigo siendo una talla 14 o 16, pero entreno seis días a la semana, como muy bien y soy feliz. Me ejercito porque me siento bien y nutro mi cuerpo con buenos alimentos, ya que me fortalecen.

No me importa el número en la etiqueta de mi pantalón, únicamente lo que quiero es estar saludable en todos los sentidos.

“Aun tengo días malos, como la mayoría, pero trato de hacer algo activo todos los días, porque mantiene las voces dentro de mi cabeza bajo control.

Si pudiera darle un consejo a mi yo joven le diría que fuera más considerada. Que el mundo la está esperando y que puede conquistarlo sin dudarlo”. 

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LOLA BERRY 

 

Después de que Lola, 31, forjara una carrera como DJ, una decisión repentina cambió su estilo de vida de estas a uno de yoga y nutrición. En fechas recientes sacó a la venta su octavo libro de recetas Food to Make You Glow, y ha aprendido a amarse tal y como es. 

 

“Cuando me convertí en DJ a los 22 años llevaba una vida poco saludable, andaba de fiesta cinco días a la semana y mis alimentos favoritos eran los chocolates y los pasteles. Nunca me sentía lo suficientemente delgada, ni en forma. Pasaba de ayunar a atracarme de comida.

“Ese año hice un détox veraniego porque me encantaba un galán, y seré honesta, estaba cegada por el amor; quería verme guapísima. Me encontraba enfocada en atraerlo, lo cual es malo, pero así fue. Y todas hemos pasado por ahí. Aunque en retrospectiva creo que cambiar tu físico sólo funcionará a largo plazo si lo haces por ti.

“Pero después de unos días de este tratamiento, mi piel estaba sana, dormía bien y era en general una mejor versión de mí, ya que me sentía más feliz.

Me tomó dos semanas comenzar a sentime como una nueva persona, dejé de usar el azúcar como fuente de energía y, a partir de ahí, estudié nutrición, me inscribí en clases de yoga y mi vida cambió.

Tuvo un impacto tan grande en mi salud mental (ya no se trataba de perder peso, sino de sentirme bien). Desde entonces admito que ha habido altibajos. He tenido días malos, donde me como un envase completo de Nutella.

Las mujeres tenemos una extraña relación con la comida. Pero cuando hice ese détox, me puso en el camino para sentirme orgullosa de mis defectos, diciéndome: ‘Bueno, hoy puedes consentirte’ o ‘Ni modo, hoy no haré ejercicio’.

“Cuando pienso en mi antigua mentalidad no me arrepiento de cómo traté a mi cuerpo. Creo que tuve muchísima suerte de haber podido experimentarlo.

Adoro esa etapa porque significa que soy más humana. No puedo sentarme aquí y decirte que soy perfecta. Pero ahora me amo, y no era así en mis 20.

Actualmente adoro quien soy y no pondría en peligro mi salud. Soy esa chica que pide ensaladas y las disfruta. Se trata de ser tu prioridad número uno. Ésa es la mayor diferencia de cuando tenía 22”. 

 

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