Las 5 diferencias entre tener sexo y hacer el amor

 
 

A pesar de la opinión general, sí existe una serie de diferencias

Por: Redacción Cosmo @cosmopolitanmx

No es un gran secreto: hay una diferencia entre hacer el amor y tener sólo sexo. Dicho esto, si no lo has experimentado por ti misma, puede que no estés completamente segura de cuáles son exactamente las diferencias, o puede que no sepas muy bien si lo que estás experimentando es hacer el amor o tener relaciones sexuales.

 

Para que esa línea borrosa entre las prácticas se esclarezca, te presentamos la siguiente guía.

 

1. La motivación es diferente

Cuando tienes sexo, seamos sinceras, tu primer objetivo es llegar al orgasmo. Sin embargo. Por otro lado, cuando haces el amor, no es que disfrutar no sea importante, pero la principal motivación es conectar en un nivel emocional con tu galán; también significa que disfrutas explorando el cuerpo, la mente y el corazón de tu pareja, no solo porque estás intentando llegar al clímax, sino porque estás compartiendo una conexión realmente íntima. Hacer el amor puede durar horas, e incluso, se puede llegar al acuerdo mutuo de que el orgasmo no es su objetivo, porque de lo que se trata es de profundizar la conexión y el crecimiento de su amor.

 

2. La comunicación es diferente

Cuando estás haciendo el amor, no es que “hablar sucio” no sea posible, es más bien que se sustituye por palabras emocionales. Hacer el amor a menudo te da la oportunidad de ser mucho más abierta, ya que es el espacio perfecto para hablar de lo mucho que amas a tu galán.

 

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3. Hay más vulnerabilidad

Durante el sexo, incluso si estamos a veces abiertas a probar cosas nuevas, normalmente no queremos más que acabar de forma placentera. Sin embargo, cuando se hace el amor esto es completamente diferente, ya que tú y tu galán están emocionalmente vulnerables, quizás  hasta el punto de las lágrimas.

A veces, después de hacer el amor, podrías necesitar un poco de amor extra o palabras adicionales de seguridad. Esto es completamente normal y es producto de la vulnerabilidad emocional que viene con esta clase de encuentro.

 

4. Tu personalidad se mantiene

A veces, cuando tienes relaciones sexuales, es mucho más fácil que te “conviertas” en otra persona. Ocasionalmente, esto es intencional, como a través de juegos de rol, pero otras veces, es sólo porque tus inhibiciones se han ido, y prácticamente te sientes como una “diosa sexual”. Por otro lado, al hacer el amor, no hay nadie para ser, sino tú misma, ya que para establecer una conexión real y un encuentro memorable, se requiere de la verdadera personalidad, para que la magia surta efecto.

 

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5. La presencia es distinta

A pesar de que no nos es fácil admitirlo, a veces cuando estamos teniendo sexo, nuestras mentes vagan. Si estamos fantaseando con Ryan Gosling o pensando en qué comprar en el súper durante una sesión de sexo mediocre, quiere decir que hay momentos en los cuales simplemente no estamos ahí. Hacer el amor, sin embargo, es todo lo contrario. Cuando tú y tu galán están en plena acción, la atención plena, de hecho, no hay manera de hacer el amor de otra manera. Tienes que estar en el momento con tu pareja, o correr el riesgo de que uno de ustedes se sienta solo. Así pues, es una experiencia verdaderamente maravillosa, única y no una que viene con cada relación, está reservado para esas relaciones especiales, en las cuales sabes que estarás para el otro sin importar las circunstancias.  

 

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