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Montaña rusa
"En cierta ocasión salí con un chico que me encantaba. Me súper arreglé y, para verme más espectacular, me puse un relleno en el bra. Fuimos a un restaurante en donde comimos delicioso y él, obviamente, pagó como todo un caballero. Todo iba perfecto, hasta que, más tarde, fuimos a la feria de mi ciudad. En el área de juegos mecánicos, me propuso subirnos a la montaña rusa y, aunque yo estaba un poco nerviosa, acepté para impresionarlo; pero el juego daba vueltas muy bruscas o nos dejaba de cabeza. En uno de los giros, salió volando uno de los rellenos de mi bra... ¡y él se dio cuenta! Se empezó a reír y yo quería morirme de la vergüenza. Bajamos del juego y me dijo que no hacía falta que utilizara esas cosas, pues así tal cual soy muy hermosa. Al final, fue la tarde más graciosa que he pasado en mi vida".
Carla, 22 -
¡En verdad odio el atún!
"Era el día que tenía que comer en la cafetería de mi escuela. Fui con mis amigas a la barra de ensaladas y, cuando una de ellas ordenó, pedí que me sirvieran exactamente lo mismo. Me metí el primer bocado y me di cuenta de que la ensalada tenía atún ¡y yo lo detesto! No me quedó de otra más que escupir delante de todas mis amigas. ¡Obvio fui su burla!".
Mónica, 27 -
Confusión total
"Iba caminando en el pasillo del edificio donde trabajo y, a lo lejos, reconocí a un compañero de la universidad que no veía hace más de dos años. Muy emocionada caminé hacia él para saludarlo y ponernos al corriente. Cuando llegué, le toqué el hombro y, cuando volteó, lo abracé con muchísimo entusiasmo, pero él no respondió de la misma manera. No entendía por qué estaba actuando así, hasta que me dijo: 'Creo que te estás confundiendo'... Resultó ser que no era mi compañero, sino sólo un chico que trabajaba ahí mismo y se parecía mucho".
Ana Luisa, 27 -
Toc, toc...
"Después de un largo día de mucho trabajo, fui a visitar a mi novio a su casa. Sus padres no viven en la misma ciudad, pero habían venido de visita y estaban hospedándose con él. Por un momento se nos olvidó y comenzamos a quitarnos la ropa en el sillón de la sala. Justo en el acto, su mamá abrió la puerta del departamento. Nos vio y, de la pena, se salió. Ahora es mi suegra y creo que no me quiere mucho desde ese día".
Isabel, 28 -
¡Oso total!
"Mis amigas me convencieron de ir a una fiesta que habían organizado los chicos más populares de la escuela. Después de un rato de estar en la reunión, vi a lo lejos al que siempre me ha traído muerta. Corrí al baño para arreglarme y me fui directo a saludarlo. Luego de varios tragos, me propuso ir a su coche. Mientras nos besábamos, él comenzó a acariciarme las piernas. De pronto, se separó bruscamente y, con una cara de asco, me dijo: 'Perdón... tengo que irme'. Nos bajamos del coche y yo no entendía qué era lo que había pasado, hasta que me di cuenta de que se me había olvidado depilarme y literalmente parecía hombre".
Sandra, 24 -
Sólo una copa
"Cumplía dos años de andar con mi novia, así que decidí hacerle una cena súper romántica que incluiría mucho vino. Ella se arregló muy bien y se puso un vestido blanco de impacto. Habíamos terminado de cenar y todo iba perfecto. Con unas cuantas copas encima, empezamos a besarnos sobre el suelo. A la hora de quitarme los pantalones, le dí una patada sin querer a la mesa y una copa de vino casi llena se cayó. Esa copa fue la culpable de arruinar mi noche, ya que se volcó sobre el vestido blanco de mi novia. Ella se puso como loca y la noche no terminó como lo había planeado".
Armando, 28 -
¿Un cafecito?
"Un día tenía una de las citas más importantes de toda mi carrera. Iba a encontrarme con mi jefe y con el dueño de la empresa donde trabajo, para saber si por fin me subirían de puesto o no. Mientras esperaba a que me recibieran, decidí ir por un café a la tienda. Al dirigirme de nuevo a la sala de juntas, justo antes de entrar, choqué hombro con hombro con mi jefe. Por suerte, el café no cayó sobre mí, ¡pero sí sobre él! Lo bueno es que la junta salió bien, aunque él estaba completamente manchado".
Glenn, 26 -
Soy sexy y todos lo saben
"Mi novia me había invitado a pasar el día con sus padres. Fuimos a pasear al centro de la ciudad y entramos a varios museos. En uno de ellos, mientras mis suegros veían detenidamente la exposición de pinturas, sonó mi celular. El museo estaba completamente en silencio cuando sonó la canción 'I'm Sexy and I Know It' a todo volumen. Quedé en ridículo con sus padres, mi novia y toda la gente que estaba ahí".
Diego, 28 -
Más torpe que un pez
"Mi mejor amigo es fanático de los peces y tiene varias peceras. Un día estaba esperando a que estuviera listo para ir a una fiesta. Mientras esperaba, me puse a jugar con una pelota; cada vez la lanzaba más y más alto, hasta que llegó un momento en que la pelota se desvió y le pegó a uno de los tanques. El resultado de mis juegos fue que la pecera cayó, yo me empapé y el pecesito se quedó sin agua. Obviamente mi amigo me regañó como no tienen idea".
Isidro, 22 -
Jugando al salón de belleza
"Era la cena de cumpleaños del esposo de mi hermana. Mi sobrina es una niña muy simpática y siempre me ha gustado jugar con ella. Antes de sentarnos a cenar, ella me pidió que le pintara las uñas. Obviamente no tengo idea de cómo hacerlo, pero preferí intentarlo a que se pusiera a llorar. Todo iba bien hasta que, sin querer, le pegué al frasco del esmalte y éste se cayó sobre la alfombra blanca de la sala de la casa. La que casi empieza a llorar fue mi hermana cuando vio la mancha roja. Desde ese día, ya ni mi sobrina quiere jugar conmigo".
Simón, 25
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