Mean boss: ¿cómo sobrevivir a cada tipo de jefe?

 
 

Te pone piedras en el camino, ¿pero no puedes hacer nada? Deja de frustrarte y ¡actúa ya!

Por: Rocío Flores Tapia @cosmopolitanmx

Foto: iStock Photo

Ahora es cuando quisieras ganarte la lotería, decirle sus verdades y no volver a la oficina nunca más. Pero... si aún no te ha tocado la suerte de ser millonaria, tal vez te convenga seguir trabajando.

 

Si tus días laborales se están volviendo un infierno, ¡tranquila! Aún hay esperanza. Con los consejos de Laura Aguayo, coach experta en relaciones laborales, lograrás darle la vuelta.

 

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EL JEFE INTENSO 

Revisa tus mails, te trata como si fueras una inútil, te espía y está tan encima de ti que no te deja hacer tu trabajo; lo anterior, además, te pone nerviosa, te hace sentir insegura e inestable y para colmo ¡nunca está feliz!

- La estrategia: ¡Haz lo mismo! Cada paso que des pídele que lo supervise, desde qué tipo de fuente usar en tus documentos hasta cómo cambiar la tinta de la impresora. Estará encantado y, por lo tanto, empezará a soltarte o, bien, se sentirá tan agobiado te dejará ir a tu ritmo. La clave está en tener paciencia, ya que es una persona que no sabe delegar.

 

EL INEPTO

No te queda muy claro por qué tiene ese puesto y, quizá, llegó ahí enchufado por alguien más. No es experto en el área en la que se encuentra, pero ¡le encanta dar órdenes! Para colmo te dice que todo lo que haces está fatal, le gusta hablar fuerte, trata mal a todo el equipo y no es capaz de empoderar a sus trabajadores.

Este jefe es un amante del poder y ama humillar o sacar los trapitos sucios de los empleados en reuniones globales. Sí, ¡te harta!, pero también te da pena ajena y eso hace que te avergüences de tu trabajo.

- La estrategia: A este tipo de personas les gusta que los alaguen. Suelen ser narcisistas y sólo les importa el reconocimiento. Así que si quieres conservar tu puesto, ¡gánatelo! Dile la palabra ‘jefe’, engrandécelo y hazle sentir que es bueno.

Evoca sus victorias (aunque sean pocas) y poco a poco te tratará un poco mejor. Tal vez no quieres pasar por esto, pero tendrás que ser lista para que te tome en cuenta. 

 

¿JEFE O AMIGO?

El problema es que se pasa de buena onda, es comprensivo, empático y, por lo tanto, todo el mundo le ve la cara. Lo grave es que también suele ser un poco despistado y se le olvida darte feedback. Ya que mucha gente hace lo que quiere con él, a ti te toca lidiar con los problemas a último minuto y eso acaba con tus nervios.

Otro inconveniente es que quiere ser tan amable que te invita hasta el café a cambio de que escuches todo sobre su vida. Además, desde el minuto uno te mandó request en Facebook.

- La estrategia: Tu jefe necesita tener más amigos fuera de la oficina, pero ¡ese no es tu problema! Tú vas ahí a trabajar y no a hacer relaciones, así que no le des cuerda es. 

No lo aceptes en tus redes sociales. Si te pregunta, dile que te estás desintoxicando de la tecnología. La próxima vez que te pida que lo acompañes a desayunar, con una gran sonrisa, pon de pretexto que tienes mucho trabajo. “Marca distancia cuanto antes, ya que estas personas suelen mezclar el trabajo con la amistad”, dice la coach Aguayo. 

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EL INSEGURO

Es el típico que ha heredado un negocio familiar y, obviamente, quiere mantener el listón alto; sin embargo, no sabe nada de la empresa. Se siente inseguro y si le preguntas algo se muestra completamente ausente, frío y poco receptivo.

- La estrategia: ¡Ayúdale! Si quiere ponerse al día y ya llevas tiempo trabajando ahí, enséñale. Ésta puede ser una oportunidad para presentarle un proyecto que tengas en mente. “La clave se encuentra en la proactividad, en tener iniciativa y trabajar codo a codo”, dice la coach.

 

 

EL SOÑADOR

Cuando echa a volar su imaginación te da pánico, ¡es cero realista! Tiene expectativas demasiado altas e inalcanzables para el tiempo en que las quiere y eso te pone histérica.

- La estrategia: ¡No aceptes todo! Si ocurre de vez en cuando es una cosa, pero si es su método de trabajo, ¡cuidado!, intenta trabajar de la mano de un calendario y hazle preguntas como: “¿Qué sugieres para lo tengamos listo en esa fecha?. Habla en plural para que sienta que es un problema de ambos”, concluye la especialista.

 

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