Millennials y la pastilla anticonceptiva: ¿Por qué olvidan tomarla?

Publicado el día 17 de Mayo del 2017, Por Maricruz Pineda Sánchez

¿Qué es lo que realmente les sucede a estas olvidadizas? Un estudio lo revela...

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Te reto a que adivines cuál podría ser la relación entre no desmaquillarse antes de ir a dormir, olvidar conectar el cargador del móvil, dejar la cartera en casa y saltarse la toma de la píldora. Aparentemente, nada tendría que ver una cosa con la otra, ¿cierto? Pero se ha descubierto que se trata de conductas frecuentes y características entre las jóvenes de entre 21 y 29 años. La causa de ello se encuentra muy lejos de ser algo curioso o sin importancia.

 

Una investigación ha revelado que las millennials son la generación de mujeres más preocupadas, estresadas y ocupadas que ha existido. Sin duda, esto implica que su capacidad de concentración y mecanismos relacionados con ciertas funciones cerebrales, entre ellas la memoria, están afectados.

 

¿El resultado? Olvidos frecuentes que pueden representar simplemente un pequeño contratiempo que las obligue a entrar a su casa por el balcón del vecino, porque se les quedaron las llaves, o afectaciones en cosas de importancia fundamental, como el control de su fertilidad. 

 

Salto al vacío

Es un hecho. En la encuesta global de Bayer “Las Millennials y la Anticoncepción; ¿Por qué la olvidan?”, aplicada en Europa, Estados Unidos y América Latina –a más de 4,500 mujeres nacidas entre 1981 y 1995–, se encontró que en promedio olvidaron tomar la píldora una o dos veces al mes. Además, casi 20% admitió saltarse involuntariamente la dosis ¡al menos una vez a la semana!

 

Esto es particularmente preocupante en países en donde la tasa de embarazos no planeados entre la población joven es en verdad alta. En nuestro país, seis de cada 10 encuestadas confesaron su mea culpa.

 

“Si bien es cierto que los métodos hormonales tienen un alto grado de efectividad, también es verdad que esto depende de que se usen de forma adecuada”, dice el ginecobstetra Alejandro Morales del Olmo. “La ventana de tiempo sin protección que se abre al saltarse una sola toma, es una moneda al aire”, afirma.

 

La maternidad no deseada es una de las circunstancias más difíciles de sobrellevar. Y desde luego, las consecuencias de traer al mundo a un bebé sin estar preparadas no es algo que no se sepa o no se pueda adivinar.

 

Carreras truncadas, niños mal atendidos, cargas emocionales, obligaciones desmesuradas... Las historias de terror al respecto hasta son parte de la mitología popular. Entonces ¿qué está sucediendo?, ¿por qué nuestras amadas millennials parecen estar caminando por el lo del abismo? 

 

Desmemoriadas

Unas de las causas es que en ellas existe un grado de presión tan alto, que están padeciendo falta de concentración, atención y olvidos constantes.

 

La psicóloga Linda Papadopulus explica que, además del asunto con la píldora, se han detectado otras conductas olvidadizas que llaman la atención, porque aunque se encuentran en el ámbito de lo rutinario, incluso así las pasan de largo.

 

Por ejemplo, desmaquillarse, conectar el cargador, poner la alarma para levantarse al día siguiente, llevarse el lunch a la o cina o la universidad, tomar las llaves o la cartera antes de salir de casa.

 

“Las chicas viven en medio de una gran paradoja. Escuchan grandes discursos acerca de la libertad de tener y ser lo que quieran. Pero al final estas narrativas pasan de ser una opción a convertirse en un deber. El tema del éxito, como obligación, acaba causándoles demasiado estrés”, dice Papadopulus.

 

Se ha encontrado que la generación Y sufre el doble de ansiedad generalizada que sus contrapartes de la generación X, o baby boomers, formada por quienes nacieron en los años 60 y 70.

 

Y es que las millennials no la tienen fácil. Pensemos en su estilo de vida. Tienen muchas opciones para elegir y ello acaba siendo un problema. Pasan casi todo el tiempo emocionalmente hiperestimuladas por las nuevas tecnologías. Sus padres han estado demasiado al pendiente y han tenido poca oportunidad de desarrollar recursos para manejar la frustración. Enfrentan las exigencias sociales de tener cosas materiales, de experimentar nuevas experiencias, de ir en pos de sus sueños, de conocer el mundo y, al final, no tienen los espacios seguros para poderse sentir ellas mismas. Por supuesto que en medio del caos se olvidan de tomar la píldora. 

 

Ver también: Estudio afirma que algunas pastillas anticonceptivas te ponen más ‘horny’

 

Sex out?

“Y bueeeno. Tampoco es que tengamos demasiado sexo”. Diana Mateos mete otro dedo en la llaga con la autoridad que le confiere ser la perfecta millennial.

 

Su hoja de vida incluye grados universitarios, un par de viajes por el mundo y un buen trabajo al que renunciará en cuanto se aburra. Party time los fines al lado de sus inseparables besties. Manejo impecable de las redes. Conciencia fashionista, horas en el gym. Mente abierta, criterio diverso, personalidad creativa y... varias interrogantes en torno de su vida íntima.

 

“Esto de que olvidamos tomarnos el anticonceptivo me hace un buen de ruido”, dice. “Desde luego me identifico y estoy de acuerdo en que el día se va como agua y, cuando llega la noche, todavía tienes mil pendientes y el disco duro saturado. Pero también pienso que se trata de algo demasiado importante como para olvidarlo nomás porque sí”.

 

Diana se pregunta si en el fondo las chicas no están tan al pendiente porque no les representa una preocupación en sí. Y es que al parecer las millennials no están teniendo tanto sexo como en los buenos tiempos de las alocadas baby boomers.

 

Apenas el año pasado, un estudio llevado a cabo por investigadores de la San Diego University, en colaboración con la publicación Archives of Sexual Behaviour, indagó acerca de los cambios en el comportamiento sexual entre los jóvenes veinteañeros y treintañeros.

 

Aunque hacen falta muchas más investigaciones y valores específicos, la impresión general es que, pese a que parece lo contrario, el intercambio sexual (¡agárrense!) tiende a disminuir. 

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Causas y razones

El motivo por el que los expertos creen que se está dejando atrás el sexo casual, frenético e indiscriminado de hace apenas una década, es multifactorial. ¿Palabras clave? Sida, conciencia, ciberconexión, full time, burn out y miedo.

 

La epidemia de VIH, sufrida años atrás, cambió las reglas del juego, porque la intimidad entre dos comenzó a verse como un peligro. Aunado a ello, el énfasis en la educación sexual, el acceso a la información y las campañas de orientación crearon una mayor conciencia y responsabilidad en el manejo de la sexualidad.

 

También hay que considerar el cambio en el modo de relacionarse: las nuevas tecnologías, sus demandas y nivel de atención, la cantidad de información a digerir, el impacto en las actividades laborales y la inmediatez en todo han in uido notablemente.

 

Las millennials tienen una parte clave de sus vínculos en los ciberespacios, al grado de que transcurren más tiempo en encuentros virtuales que en interacciones cara a cara. 

 

¿Y qué hay de las parejas formales? Pues tampoco logran escapar a la gran cantidad de actividades, los horarios complicados y la sobrecarga laboral. Al final y por muchas ganas o amor que exista entre dos, el cuerpo agotado y la mente al límite lo único que demandan al llegar la noche es la cama. Pero no para retozar y sí para descansar, y desconectarse por completo.

 

Triple S

Según Ryne A. Sherman, uno de los autores del estudio, el miedo es una de las causas que más les pesa a las millennials a la hora de considerar la intimidad.

 

“Temas como la existencia del Tinder, el énfasis en la diversión y la aventura, o el empoderamiento femenino basado en la independencia, podrían hacer parecer que tienen una vida sexual demasiado activa”.

 

La realidad es que se lo piensan muy bien antes de irse a la cama con un chico. Temen involucrarse porque podrían meterse en problemas o afectar su plan de vida. Y complicarse la existencia es algo que simplemente no va con ellas. Las relaciones serias, el matrimonio y los hijos son aspectos que cuando menos los están dejando para más tarde.

 

En Japón tenemos el ejemplo extremo de este tipo de  mentalidad, al grado de que se ha acuñado un nuevo término y el gobierno está preocupado. Y es que el sekkusu shinai shokogun, o 'síndrome del celibato', afecta a poco más de 40% de los veinteañeros que dicen ser vírgenes o no estar para nada interesados en el sexo, debido a que esto podría obstaculizar su desarrollo personal y laboral.

 

¿Complejo?, un poquito. Sin embargo, así son los tiempos que corren y aceptémoslo, las chicas ya no solamente quieren divertirse. El panorama que tienen ante sí es vasto y lleno de cosas maravillosas que no están peleadas con una vida sexual plena.

 

“La clave se encuentra en el equilibrio”, dice Linda Papadopulus. “La sexualidad es fuente de placer, de salud y bienestar emocional. Hay que hacerle espacio sin temor y entender que con mucha responsabilidad no existen riesgos qué correr”.

 

Saber que, pese a la desmemoria se puede evitar un embarazo no deseado, o dar un buen marco de referencia. Ahí están los nuevos anticonceptivos que no requieren atención diaria.

 

También hay que entender que la información acerca de los riesgos se puede convertir en el mejor recurso de prevención, que es importante establecer límites frente a las demandas sociales y laborales.

 

Y finalmente, que el miedo es el principal obstáculo que hay que vencer, para tener todo aquello que soñamos. 

 

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