Cómo decirle adiós al estrés respirando correctamente

Publicado el día 19 de Mayo del 2017, Por Itzcóatl Yedra Hernández

Consigue una mentalidad zen instantánea con estas simples técnicas que puedes hacer en cualquier momento y donde sea

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Siempre he sido una estudiante de puro 10, por eso me sentí como fracasada cuando saqué un 6 en una de las materias más básicas: respiración. Después de monitorear mis inhalaciones y exhalaciones, la psicóloga Belisa Vranich me dio una calificación casi reprobatoria, con sólo una pequeña consolación: 9 de cada 10 personas son tan malas como yo.

 

Resulta que la mayoría de los adultos usamos los hombros para respirar; cuando inhalamos, éstos se levantan, involucrando los músculos de la espalda baja. Este tipo de respiraciones verticales únicamente crean espacio para el aire en la parte más angosta de los pulmones, dice Vranich.

 

 

Es la posición opuesta de cómo fue diseñado el cuerpo para hacerlo... y dichas respiraciones envían señales de peligro al sistema nervioso, liberando hormonas del estrés.

 

Sí, aunque estés a la mitad de un masaje o sentada en el sillón, mirando tu serie favorita. Puede que te estés riendo, pero tu cuerpo piensa que estás estresada.

 

El problema viene desde pequeños. La mayoría de los niños son respiradores verticales, afirma la experta. Cuando inhalan, parece como si un globo estuviera en sus estómagos y el aire entra y expande la parte más grande de sus pulmones. Pero una vez que regresan al salón de clases, si se sientan todo el día, el diafragma evita que los pulmones bajos se expandan.

 

Las respiraciones con el estómago te harán más tranquila y feliz. “Cuando respiras horizontalmente, tu nervio vago comienza en la parte trasera de tu cabeza, recorre tu cuerpo y le dice al cerebro que se ponga en modo de descanso y digestivo”, dice Vranich. O sea, te sentirás menos tensa, dormirás mejor y tendrás menos problemas estomacales.

 

Tres maneras de relajarte

Las respiraciones del estómago conllevan a menos estrés, pero no curan toda tu ansiedad. Así que cuando estés a la mitad de un torbellino, practica uno de estos ejercicios del Dr. Andrew Weil, director de programas del Arizona Center para Medicina Integral. 

 

- AL ESTAR ENOJADA: PRUEBA RESPIRAR CONTANDO

Siéntate en una posición cómoda con la espalda derecha, la cabeza apuntando hacia enfrente.

Cierra los ojos, toma unas cuantas respiraciones naturales y profundas, contando desde uno, cada vez que exhalas, hasta cinco.

Comienza de nuevo y continúa sin parar durante 10 minutos.

 

- AL NO PODER DORMIR: PRUEBA LA RESPIRACIÓN 4-7-8

Sostén la punta de tu lengua encima de la rugosidad que se encuentra justo detrás de tus dientes superiores (si te sientes incómoda, frunce los labios).

Exhala completamente por la boca, haciendo un zumbido. Junta los labios e inhala lentamente con tu nariz mientras cuentas hasta cuatro. Sostén tu respiración hasta siete. 

Exhala por la boca, haciendo de nuevo un zumbido hasta ocho. Repite el ciclo tres veces más. 

 

- AL ESTAR NERVIOSA: PRUEBA LA RESPIRACIÓN 4-8

Contener la respiración puede hacer ansiosas a las personas, por eso aquí no haces la respiración 7.

Con la boca cerrada y la punta de tu lengua encima de la rugosidad, la cual se encuentra detrás de tus dientes superiores, inhala lentamente con tu nariz y cuenta hasta cuatro.

Ahora exhala lenta y completamente a través de la boca con un zumbido, contando hasta ocho. Repite tres veces. 

 

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