¿Cómo superar una equivocación?

 
 

Tranquila que el mundo no se acaba. No importa el tamaño de tu error, aquí te decimos cómo sobreponerte

Por: Itzcóatl Yedra Hernández @cosmopolitanmx

Foto: iStock Photo

Esta es la realidad acerca de nuestros errores: ya sea que te hayan despedido (falla laboral), hayas olvidado el nombre de alguien en una fiesta (error social) o digamos que hayas publicado un tuit ofensivo a tus millones de seguidores (yerro de redes sociales-profesional), siempre se siente como un resbalón épico (a menos que seas Charlie Sheen o Donald Trump, quienes han hecho de sus equívocos una forma de arte).

 

Puedes culpar esas dosis de humillación a la evolución, explica Brenda Bauer, psicóloga y psicoanalista de NY. “Los humanos son seres sociales, y recibimos gran parte de nuestra autoestima de la tribu”. Y si pensamos que ésta desaprueba nuestro comportamiento, entramos en pánico.

 

Incluso hay un término para la sensación en el estómago y el enrojecimiento de la cara: mortificación narcisista. Bauer lo pone en términos simples: “Sientes que acabas de morir”.

 

Como si no fuéramos ya lo suficientemente duras con nosotras mismas, nuestro mundo electrónico conectado 24/7 facilita que los demás se suban al tren de la vergüenza pública, porque sólo toma un par de segundos compartir la información con miles de personas.

 

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Incluso, los errores ‘privados’ no lo son, cuando una toma de un video en el que sales del mar sin tu bikini de abajo puede hacerse viral en minutos. 

 

“Con tantas plataformas, la velocidad de difusión se multiplicó”, dice Matthew Hiltzik, fundador de Hiltzik Strategies, una firma corporativa de crisis de comunicación en Nueva York. “Además, hay una suposición que las personas deberían saber las consecuencias de sus actos”.

 

REDIRECCIONANDO LA CULPA

¿Pero, eso es cierto? Megan McArdle, autora de The Up Side of Down: Why Failing Well Is the Key to Success, está dispuesta a darnos su veredicto. “No le damos el peso suficiente a la suerte”, dice.

“Sobre personalizamos nuestros errores, pensando que somos malas o estúpidas o que no sabemos lo que se requiere para llegar al éxito. Y aunque es muy raro ver un error donde la persona no tomó al menos una mala decisión, algunos cometen errores y no sucede nada malo”.

McArdle ofrece una simple ecuación matemática: error+mala suerte= fracaso. “Siempre es cuestión de coincidencia”.

Para seguir la ecuación: puede que hayas cometido una serie de errores, pero es cuando tu jefe te atrapa haciéndolo que puede costarte tu empleo.

Es lo mismo con las fallas sociales. Naturalmente, tienes conocidos de quienes no recuerdas sus nombres, y es mala suerte que tengas que presentárselo a tu novio en una fiesta. Y hay miles de tuits, comentarios y publicaciones inapropiadas que se liberan al mundo cada día (incluso cada segundo). Es una combinación de quién eres, lo que dijiste, cuándo lo enviaste y quien lo lee lo que puede  ocasionarte problemas.

El consejo de Megan McArdle: “Date la oportunidad de fallar”, afirma. “Debes saber que cuando te estás equivocando, también te encuentras aprendiendo a hacer cosas mejores, ya sea tu mismo error o algo más”. 

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CAMBIA EL LIBRETO

Sin importar qué tan fuerte te hayas equivocado, hay maneras de redimirte, dice Hiltzik, e incluso convertir tu resbalón en una victoria. Primero, considera tu propia reputación (en la oficina, con tus amigos, online).

“Pregúntate: ¿hay antecedentes de bondad? ¿de odio? ¿Es un comportamiento repetitivo?”, dice.

En otras palabras, si es la primera vez que ofendes y si generalmente le caes bien a la gente, tus probabilidades de sanar tu error son mayores.

Incluso si tienes un grupo de haters, como Gwyneth, tus acciones posteriores pueden ayudarte a ocasionarles amnesia. ¿Recuerdas el llanto masivo durante su separación de Chris Martin? No, nosotras tampoco. Convirtió ese epic fail sólo dándole la vuelta.

“Parte del éxito es identificar cuándo debes de dejar de intentarlo”, aconseja McArdle. Si puedes superar tu error, también lo deberán hacer los demás. “En general el público perdona”, dice Hiltzik (y sí, tus amigos y familia son parte de ese público).

Una vez que las personas lo hayan superado puedes cambiar el libreto y salir victoriosa. “La adversidad a veces fomenta la oportunidad”, dice Hiltzik.

El sentido del humor y el menosprecio pueden acelerar el perdón. Simplemente veamos a Justin Bieber. “Al acceder a un roast de Comedy Central aceptó sus errores y los reparó”, dice Bauer. “Permitió que los otros se burlaran de sus errores inmaduros, y recibió mucha publicidad”. ¿Qué ganó Justin? Una nueva audiencia de potenciales fanáticos que respetan su habilidad de burlarse de sí mismo.

Una vez que la humillación desaparezca de tu rostro y hayas hecho una disculpa honesta cuando sea necesario, retrocede y analiza lo que has aprendido. “Los retos son oportunidades de aprender a hacer algo mejor”, dice McArdle. “Ninguno de nosotros nace sabiendo hacer todo. Aprendemos de nuestros errores”. 

 

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