Cómo saber si tú eres tu peor enemiga

Publicado el día 10 de Abril del 2017, Por Redacción Cosmo

¿Eres tu propia villana o tu salvadora? ¡Descúbrelo!

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Nos identificamos con las chicas de Disney porque son las protagonistas de los cuentos. Los demás son personajes secundarios; los que les ayudan o los que les impiden llegar a su meta. Pero en la vida real, los relatos no funcionan siempre al pie de la letra, ¿verdad?

 

Sigmund Freud decía que todos los personajes de nuestros sueños somos nosotros mismos. Carl G. Jung, su alumno, lo aplicó al análisis de las historias y explicaba que los personajes de cuento son arquetipos; es decir, imágenes mentales que contactan con nuestro inconsciente para entender la vida de manera más fácil.

 

Entonces ¿qué pasa si en vez de ponerle etiquetas a las personas que se cruzan en nuestro camino, analizamos a nuestra bruja y a la hada madrina interior? ¿Las conocemos? ¿Las entendemos? 

 

- LA PRINCESA 

Cultural e históricamente se nos ha enseñado a identificarnos con ella. Después crecimos y nos rebelamos, porque no nos gustaba la idea de soñar con un hombre que nos diera un castillo.

Sin embargo, los cuentos han evolucionado, presentando heroínas mucho más activas y que quieren una vida que incluya realización personal.

Ser princesa significa ser responsable de la vida, de adueñarnos de nuestra historia. Lo importante es no caer en la víctima, que siente que el mundo está en su contra, que piensa que la gente es mala y que se queja al ver todo lo negativo.

A veces tenemos todo el derecho de sentirnos débiles y vulnerables, y es cuando aparece el momento de aceptar que necesitamos ayuda, buscarla y hacer algo al respecto; encontrar a nuestra hada madrina interior.

El problema es si nos quedamos en esta etapa demasiado tiempo por comodidad o por miedo. Entonces la ‘bruja’ ha ganado, la princesa se encierra, se estanca y no crece. Nos convertimos en esclavas. 

 

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- LA BRUJA

Sí, la vida en ocasiones es bastante dura, nos topamos con gente nefasta, pero muchas veces nosotras somos nuestras peores enemigas.

Sin duda alguna, todas hemos sido madrastras: nos exigimos demasiado, nos juzgamos como si no fuéramos ‘suficientemente buenas’, nos ponemos a trabajar más duro para ver si ya somos dignas de recibir amor, nos decimos que tenemos que ser más bonitas, más listas y más exitosas.

En ocasiones nosotras solitas nos castigamos y no nos permitimos ir al ‘baile’, ya que “no nos lo merecemos”, no nos lo hemos ganado o porque no vale la pena.

Siempre pasa lo mismo, porque, ¿para qué?, si nadie se jará en nosotras, no conseguiremos el empleo, etcétera.

Nuestra bruja nos puede echar una maldición y hacernos creer que nada va a pasar con nuestras vidas, que nos la pasaremos dormidas y encerradas en un castillo y no hay nada que podamos hacer.

Y lo peor es que nos la creemos... Estas brujas son las más peligrosas de todas.

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- EL HADA MADRINA 

Para poder acceder a ella en nuestro interior (y no esperar que alguien nos rescate), primero tenemos que aceptar y analizar qué tipo de bruja es la que nos está maldiciendo.

Ya que conozcas a tu enemiga, sabrás cuáles son los antídotos o los poderes que requieres para acabar con ella.

Un gran problema es que la bruja nos puede decir que no hay nadie que nos ayude. Si le creemos, anulamos a nuestra hada madrina y la villana gana.

Muchas veces nos encontramos más cerca de las brujas que de nuestra hada madrina, a la que no conocemos ni llamamos ni le hacemos caso. Nos cuesta trabajo creer en ella. Sin embargo, cuando ubiques y conozcas a todos tus personajes, estarás preparada.

Quizá tu hada tenga que animarte y empujarte a ir al baile, y mostrarte que en ocasiones unos ratones pueden ser caballos y una calabaza, ser un carruaje.

En ocasiones te puede sacar del encierro y darte ese ‘vestido’ (confianza en ti misma) con el que sorprenderás en la pista. 

 

TU PROPIO FINAL FELIZ 

Cuando te des cuenta de que no solamente eres la princesa, sino la escritora de tu historia, y que puedes manejar a tus personajes internos y darles lo que necesitan, empezarás a vivir la aventura que quieres y no depender de circunstancias externas para estar bien.

Tú mejor que nadie te conoces y puedes saber lo que requiere tu princesa, contra qué bruja debes luchar y qué poderes usará tu hada madrina.

Ése es el verdadero significado de los cuentos, para eso sirven. Si así divides tus problemas (tu bruja), tus habilidades (tu hada) y tus metas (tu princesa), te será mucho más fácil escribir tu pleno desenlace. 

 

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