Self-Love: Cómo amar tu cuerpo en 3 simples pasos

Publicado el día 07 de Abril del 2017, Por Rocío Flores Tapia

Si estás agotada de preocuparte sobre cómo debes verte, ¡para ya! Te damos las claves para estar a gusto por dentro y fuera

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Body connect

¿Has contado cuántas veces te miras al espejo al cabo del día? Quizá la respuesta te sorprende, pero en promedio unas 10 veces en 24 horas: al lavarnos los dientes, peinarnos, cada vez que vamos al baño, al subir al trabajo en el elevador e incluso andando por la calle en los reflejos de los escaparates.

 

Sin embargo, ¿cuántas ocasiones lo haces de manera consciente? “La mayoría del tiempo estamos en modo automático: nos miramos sin vernos. Vamos de un lado al otro, habitando el cuerpo sin conciencia y enfrascadas en nuestra mente, como si ambas cosas no tuvieran que ver con nosotras”, explica la body positive trainer Aizea Villarreal, creadora de I Feel Good BCN.

 

Todo esto se debe a que el ritmo de vida estresante al que estamos acostumbradas, las preocupaciones y la falta de tiempo nos sumergen en un bucle de pensamientos que nos obliga a estar siempre en otro mundo.

 

De esta manera, nos quedamos enganchadas en ideas y nos desconectamos de lo que sentimos, de cómo nos movemos y, en general, de cómo somos a nivel corporal. Entonces, ¿cómo puedes querer tu cuerpo si no lo oyes? ¡Ahí está la clave!

 

Habitarlo de modo consciente es el primer paso para empezar a hacer las paces con él. Familiarizarnos con las líneas de nuestra silueta, nuestras formas, la temperatura que tiene y las texturas de nuestra piel: eso nos permite aceptarnos.

 

Pero no significa resignación: “Entender que hay partes que nos gustan menos del cuerpo también forma parte de nosotras, es lo mismo que ver que hay características de nuestra manera de ser que tampoco son del agrado, pero la idea es que todo en conjunto forma parte de quienes somos.

 

Con eso en mente, el objetivo es mirarnos desde un lugar amoroso, sin culpas y juicios. De este modo, asumiremos que no somos perfectas, ni por dentro ni por fuera. Justamente porque somos únicas”, explica la experta. 

 

EJERCICIO: La extraterrestre

De seguro más de una vez te has criticado, exigido o etiquetado con pensamientos como: “estoy gorda”, “debería tener las piernas más firmes”, “estoy plana”... Todo eso es justo lo que te aleja de ‘vivir’ en ti misma.

Imagina que eres una extraterrestre que jamás ha visto un cuerpo humano y obsérvalo desde ahí. Deja que fluya la curiosidad, fuera de juicios y valoraciones. 

Pregúntate lo siguiente: 

1. Desde la perspectiva de alien, descubre tu pie. ¿Tus dedos son alargados o cortos? ¿Estrechos o gorditos? ¿Qué pigmentación de piel tienes: clara u oscura? ¿Se ven las venas? ¿Cómo son las uñas?

2. Ahora, repasa toda tu anatomía de pies a cabeza sin que se te olvide alguna parte del cuerpo. Conviértete en investigadora y ¡sorpréndete!

3. Escribe qué es lo que no conocías de tu cuerpo, ¿verdad que son muchas zonas? 

 

 

Ver también: 14 Tips para ser una versión más sana y feliz de ti

 

 

Body love

El segundo paso para amarte es aprender a valorarte. ¿Cuántas cosas bonitas te dices al día? y ¿cuántas cosas malas te regalas? Solemos centrarnos en aquello que hacemos mal en vez de nuestros logros.

Lo peligroso de esto es que en ocasiones nos olvidamos de lo bueno que tenemos y de algún modo nos convertimos en unas desconocidas de nosotras mismas.

“La imagen personal va más allá de la ropa, las marcas, un peinado o maquillaje. Se trata de una herramienta poderosa que puede ayudarnos a conectar con nuestras cualidades y a expresarlas a los demás”, dice Villarreal.

Sin embargo, ¿cuántas veces no te has vestido para tapar aquello que no te gusta? Ya sabes, como ir siempre de negro para ocultar las curvas, maquillarte de tal modo que nadie note que tus ojos no son perfectos... “La idea es que cada vez que nos vestimos debemos hacerlo para mostrar lo maravillosas que somos por dentro, más allá de la talla”, recalca la especialista.

No es sencillo, porque en nuestra cultura cuando vamos de shopping seleccionamos las prendas con base en lo que nos va a hacer mejor figura o lo que se encuentra de moda.

Pero, de acuerdo con la entrenadora, de esta manera ponemos el foco fuera: hacia lo que la sociedad nos demanda que seamos o lo que creemos que los demás pensarán sobre nosotras.

Eso hace que nos olvidemos totalmente de lo que necesitamos, lo que nos lleva a disfrutar y lo que somos. 

 

EJERCICIO: Imagen libre

La idea es poner el foco en el interior, aprender a arreglarte desde el instinto y la intuición.

¿Cómo? Déjate llevar por un color, un estampado, un estilo que te despierte ilusión, que te haga sentir auténtica.

Cuando la imagen externa corresponde con nuestra esencia personal (como somos por dentro) ahí sucede la magia: nos sentimos relajadas, seguras, sube el autoestima y nos empoderamos. 

1. Un día a la semana decide tu imagen de manera libre. Ponte lo que te dé la gana, la única regla es que salgas como a ti te apetece en ese momento.

2. Amplía esta técnica a más situaciones cotidianas: ¿te apetece pintarte los labios de rojo un lunes por la mañana? ¿Prefieres salir sin maquillarte? ¿Hacerte una trenza? ¿Ponerte lo primero que has encontrado? ¡Adelante!

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Body talk

A lo largo de la vida tenemos todo tipo de experiencias en relación con nuestra imagen y cuerpo. Imagina ahora que tu cerebro recordara a diario cada una de estas vivencias. Sería una locura, ¿no?

Precisamente por esta razón nuestra memoria es selectiva, es decir, el cerebro elige qué recordar. Y no únicamente eso, además clasifica las experiencias con etiquetas: “esto está bien”, “aquello no debería ser así”, “si no hago esto entonces pasará lo siguiente”, etcétera.

Tu diálogo interno es muy importante y hay cosas de tu pasado que pueden influir en cómo actúas hoy. Por ejemplo, si cuando eras pequeña en la escuela te hacían bullying, se reían de ti y te decían que tenías los muslos gordos, tu mente podría procesar que nunca valdrás la pena y que sólo teniendo los muslos delgados serás aceptada. De ahí se genera una idea de tener que ocultar o cambiar esa parte del cuerpo, y esto te limita a la hora de amarte.

“A estas etiquetas asociadas a experiencias que te impiden disfrutar de ti y de la vida se llaman ‘creencias limitantes’ y, como su propio nombre lo indica, te impiden quererte tal como eres. Muchas de estas ideas se encuentran tan integradas que parecen realidad absoluta; sin embargo, sólo se trata de una verdad construida”, explica la experta.

¿Podemos eliminarlas? Cuando están tan cosidas en nuestra piel, es complicado borrarlas por completo, pero claro que ¡se puede! Trabajar con ellas para ablandarlas y transformarlas, siendo conscientes de cómo nos hablamos y de lo que nos decimos internamente sobre nuestro cuerpo e imagen, es una excelente manera de empezar.

 

EJERCICIO: La huella de tus recuerdos

Alguien se inventó una vez que las marcas en nuestro cuerpo son feas, pero... ¿y si las miramos con otros ojos? Las arrugas, las estrías o las cicatrices son huellas de lo vivido, sellos en nuestro cuerpo de las emociones que vamos experimentando a lo largo de la vida. 

1. Mira tu cara, ¿tienes alguna arruga? ¡Deja de pensar en ponerte bótox! Agradece a esas líneas de expresión estar donde están. Son marcas de buenos ratos, de momentos en los que has llorado (también de felicidad).

Ahora busca esas huellas en tu cuerpo. ¿Existen estrías o cicatrices? Acarícialas y piensa en ellas como memorias de experiencias y situaciones de tu vida: de haber llevado un bebé dentro, de momentos de enfado, marcas de sorpresa, señas que nos recuerdan dónde estuvimos.

Si tuviéramos la piel de un maniquí significaría que no habríamos vivido (incluyendo todo lo bueno).

2. Observa con atención tus marcas. ¿Qué aprendiste de esa experiencia que se esconde detrás de cada una? Aunque lo ocurrido fuera más o menos agradable, seguro que te llevaste algo.

Si es necesario apúntalo y medita un poco sobre lo que ha sucedido en tu interior o pasado por tu mente. 

 

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