Cómo saber que padeces un trastorno de ansiedad generalizada

 
 

¿Estás constantemente esperando a que se reviente la burbuja de perfección en la que vives? Esta nota es para ti

Por: Itzcóatl Yedra Hernández @cosmopolitanmx

Foto: iStock Photo

TODOS LOS DÍAS PIENSO: ¿Cuándo me va a suceder algo malo? ¿Se va a reventar mi burbuja? Por favor, no me malentiendas, esto no significa que no esté agradecida por la vida que tengo, sólo estoy aterrada de perderla y de que pase inadvertida. La Shari de antes solía pensar: “Eso nunca me va a pasar a mí”, cuando las tragedias aparecían en las noticias, pero ahora considero que podría ser factible.

 

Suena enfermizo, ¿cierto? Pero no estoy sola en esto. Quizá te identifiques con lo que digo, y es que una de cada tres mujeres experimenta algún tipo de ansiedad a lo largo de su vida. Además, cada año 14% de la población tiene problemas de angustia, como pánico o trastorno de ansiedad generalizada (TAG), que es básicamente cuando te preocupas por todo. Y claro, también estamos nosotras, las que nos sentimos intranquilas de vez en cuando.

 

“La zozobra o nerviosismo es una emoción normal, natural y humana”, dice Stephen Carbone, investigador. “Todos nos preocupamos en cierto grado... y usualmente ello se encuentra relacionado con algo que está por suceder, como una fecha límite (de hecho, nuestras escritoras lo experimentan al llevar a cabo esta edición) o un examen”.

 

Claro que me preocupo por llegar tarde a una junta importante o impresionar a los demás en una entrevista de trabajo, lo cual es normal, pero también por el cáncer, los accidentes automovilísticos, los bombardeos, ese vello en mi barbilla (es en serio, ¿por qué me sigue saliendo?), por caerle bien a las personas, porque me corran; me intranquiliza en absoluto todo. Me considero un desastre emocional, y es sofocante.

 

“Si sientes que las preocupaciones siempre están, ocasionando que te descarriles... o evitas algo porque te inquieta que salga mal, entonces se trata de un problema de ansiedad (en vez de una situación normal)”, explica.

 

Y tal parece que este asuntos es una epidemia que arrasa en el mundo. En las sociedades occidentales, los desórdenes de ansiedad son mucho más comunes que en el resto de las poblaciones, incluyendo aquellos países en los que ha habido guerra.

 

Las investigaciones demuestran que más gente en Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda y Europa Occidental padece ansiedad clínica que en el Oriente Medio y Asia (y esto ni siquiera incluye las millones de personas que no han sido diagnosticadas, como yo).

 

¿Por qué nos sentimos tan abrumadas si disponemos de un acceso a agua, comida y la mayoría de nosotras tenemos un lugar para dormir? Y ahora también tenemos algo que ha sido acuñado como “el lujo de preocuparse”. 

 

Para ser honesta, somos un grupo narcisista (“la generación yo”, si deseas llamarla así) y, bueno, estamos obsesionadas con nosotras mismas.

 

Nos inquietan nuestras imágenes y riqueza, cuántos likes recibimos en Facebook y tampoco ayuda que constantemente nos comparemos con los demás.

 

Es grandioso tener motivaciones y metas, pero nos ponemos expectativas demasiado altas. Nuestros elevados niveles de autoconciencia han incrementado nuestra ansiedad social y el miedo a ser juzgadas por los demás.

 

Esto ocurre especialmente con las mujeres, que seguimos peleando por encajar en la sociedad y es fatigante.

 

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Antes, la gente era feliz si tenía salud, comida y techo. Y la ansiedad era rara. Ahora, nada es suficiente. Más allá de eso, somos bombardeadas con penas todo el día. Y el doctor Carbone coincide: 

 

“Hay mucha porquería en el mundo”. Así que aunque nos escondamos en una cueva o tratemos de vivir en aislaimento, vamos a escuchar lo malo y lo feo (lo bueno también, pero eso casi nunca lo oímos).

 

Cuando me entero de las tragedias que pasan, mi cerebro se acelera pensando: ¿Cuándo sucederá algo malo en mi mundo?

 

“Quienes experimentan condiciones de ansiedad tienen una tendencia a subestimar la posibilidad de que algo malo ocurra y sobreestimar su habilidad para lidiar con ello”, explica Carbone. “No es como que algo malo vaya a suceder, sino una actitud de que algo horrible pasará y será espantoso”.

 

Erika, presentadora de deportes, hace poco admitió sufrir de ansiedad, lo cual ha sido “increíblemente debilitante”. “Me sentaba en el escritorio y si mi jefe pasaba sin saludarme... consideraba que eso ocurría porque estaba a punto de despedirme”. 

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Obviamente, puedo identificarme con su situación y seguro tú también. “No es error de nadie que estas cosas sucedan. No es mi culpa que alguien se enferme, pierda la cabeza o esa tragedia que sucedió en Inglaterra”, dice el doctor Carbone.

 

“Sí, te hace reconsiderar en tu vida, la humanidad y tu papel en ellas, pero sólo debes intentar hacer lo mejor que puedas. Vive de la mejor manera, ayuda a los demás, pero no sientas que todo es tu responsabilidad”.

 

Tiene razón. Sí, probablemente siempre me preocuparán las cosas, pero ahora en vez de temer si sucederán o no, mejor intentaré enfocarme en disfrutar el hecho que, hoy día, tengo una gran vida por delante, y muchos planes por cumplir. Y que no debo sentirme culpable.

 

“Tenemos derecho a ser todo lo felices que podamos... Sí, de cuidar a los demás, pero también de hacerlo a nosotras mismas”. 

 

¿SUFRES DE ANSIEDAD? 

AQUÍ ALGUNAS OPCIONES

 

- VISITA A TU MÉDICO

Él puede hacer un diagnóstico y sugerirte un terapeuta o un tratamiento.

 

- INFÓRMATE

En la Red Voz Pro Salud Mental suelen brindarte información y referirte a algún centro de ayuda. Asimismo, consulta en el Instituto Nacional de Psiquiatría.

 

- ANALIZA TU ESTILO DE VIDA

“Se trata de salir, divertirse, disfrutar la vida, rodearte de amigos, familia, dormir suficiente, comer saludable... todas esas cosas son esenciales”, afirma el doctor Carbone. 

 

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