Todo lo que debes saber sobre la tendencia de no querer tener hijos

Publicado el día 19 de Junio del 2017, Por Rocío Flores Tapia

Si tienes dudas sobre ser mamá o no, sigue leyendo...

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De seguro cuando jugabas con muñecas te imaginaste teniendo más de un bebé, pero ahora que ya estás en otro rollo a veces le das vueltas al asunto, ¿cierto? 

 

Es sabido que la edad para concebir tiene fecha de caducidad y eso ejerce mucha presión, sobre todo si tus papás no paran de lanzarte indirectas con lo mucho que les gustaría tener nietos o cuando una de tus amigas da a luz y la gente te pregunta: ¿Tú, para cuándo? 

 

Ya sea que el instinto maternal se te haya despertado, que no tengas ni un ápice de ganas o que ni siquiera tengas pareja, el punto es que es algo que te ronda la cabeza.

 

“Resulta una cuestión que a cualquiera le causa estrés, un bebé no es un par de zapatos que simplemente se dejan de poner. Una vez que viene en camino no hay vuelta atrás, no existen medias tintas ni pólizas de devolución. Se trata de un ser humano y, en gran medida, su madre influirá en la persona que se convierta el día de mañana”, dice la psicóloga Margarita Ayala.

 

 

“Tengo 32 años y muchas dudas sobre este tema, ya que me asusta la responsabilidad de educar y mantener a un hijo. Además, estoy feliz con mi esposo y con mi cuerpo. Aunque suene frívolo, no quiero perder la figura ni afectar mi relación de pareja. Por otro lado, creo que si no tengo bebés me arrepentiré... Ojalá la fertilidad durara más tiempo y pudiéramos tener más años para pensarlo”, dice Karen Llança, diseñadora.

 

“Cualquier postura es válida y la ansiedad de las mujeres también tiene que ver con la presión social”, considera la psicóloga, y añade que “una persona no es egoísta o generosa por tener un hijo y, a pesar de que en esta época hay más apertura, todavía estamos a años luz de respetar al 100% las decisiones ajenas”. 

 

Ver también: 6 Señales que indican que debes dejar la pastilla anticonceptiva

 

FAMILIAS ‘DINKS’ 

Encontrar al hombre adecuado, casarse y no tener hijos; así son los DINKS (Double Income, No Kids), un modelo familiar que comenzó en los años 80 y prolifera cada vez más en el mundo. Ambos trabajan, ganan un sueldo decente y lo gastan en sí mismos.

 

“Son parejas que aman vivir bien, invierten en lujos, viajes y en disfrutar de sí mismos. No tienen como objetivo tener descendencia en ningún momento de sus vidas porque así son felices. La única clave para que funcione de verdad es que ambos estén seguros de la decisión para que en el futuro ninguno se arrepienta de no haber tenido bebés”, explica la experta.

 

En Hollywood, la exitosa Oprah Winfrey y su marido Stedman Graham optaron por esta opción y llevan felizmente casados desde 1986. Ella ha declarado que nunca quiso tener hijos y que se siente plena de esta manera. En el 2007 fundó en Sudáfrica una academia para niñas en la que invirtió varios millones de dólares, y Winfrey declaró que ésa es la mejor manera de ser madre: cuidando de las alumnas y ayudándolas a tener un mejor futuro. 

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CUANDO LA DECISIÓN ES NO

La escala de valores ha cambiado y mucho tuvo que ver la aparición de la píldora anticonceptiva en los años 60. “Ahora está más abierta la mente a una mujer que trabaja, tiene éxito, hijos y se siente bien con quien es, pero aún hay muchas trabas.

 

Por desgracia continúa existiendo una idea negativa sobre las madres, ya que las empresas cuando saben que están embarazadas las finiquitan. Los jefes las hacen de lado y de ahí tiene mucho que ver que se genere una idea errónea de que los hijos interrumpen la vida.

 

Lo más grave es que nosotras somos nuestras peores enemigas: las que no tienen hijos devalúan a las que sí, porque “ya no van a poder”.

 

Si en esta época viviéramos con más empatía y compasión en todos los ámbitos, muchas mujeres que sí quieren ser madres lo harían, pues el miedo a ser menospreciadas desaparecería”, opina Ayala.

 

“Soy diseñadora freelance y nunca dije que estaba embarazada en la compañía en la que trabajo hasta meses después que nació mi bebé, ya que me dio miedo que pensaran que no podría continuar laborando. Como seguía en contacto con mis superiores por teléfono o Skype nunca lo notaron. Es triste, pero creo que fue lo mejor que pude hacer para conservar mi salario”, dice Jimena Rodríguez Rubio, de 28 años.

 

Esto no quiere decir que no existan chicas que por convicción propia no desean tener descendencia. “He visto varias pacientes que jamás han sentido la necesidad de ser madres y que, incluso, han terminado con parejas que aman porque ellos sí lo desean.

 

Una elección así, que no se basa en el miedo sino en las convicciones propias, suele perdurar para siempre y dar satisfacciones”, opina la psicóloga. 

 

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