Aprende a pedir perdón sólo cuando es necesario

 
 

Te ayudamos a hacerlo en los momentos que sí es necesario, y a dejarlo en el cajón del vocabulario para el resto del día

Por: Jessica Moreno @cosmopolitanmx

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Foto: VALERO RIOJA

Típico: te pisan sin querer y tu primera reacción es decir: “¡Perdón!”; necesitas pedir algo al mesero y levantas la mano diciendo: “Disculpe...”; quieres expresar una opinión contraria y las primeras palabras que salen de tu boca son: “Perdón, pero no estoy de acuerdo”... y así una lista infinita de disculpas innecesarias e involuntarias que te encuentras tan habituada a decir que han perdido su significado.

 

Existen dos problemas básicos con este hecho según Schumann y Ross, autores de psicología. Número uno: tu personalidad pierde fuerza por la imagen insegura que proyectas, y número dos: se vuelve difuso cuándo es que debes disculparte realmente por algo y te cuesta más trabajo hacerlo. Evitemos a como dé lugar ambos issues con estos consejos.

 

Etapa 1: ¡Diagnostícate!

Si respondes que sí a alguna de estas preguntas sufres de un grado del sorry syndrome y tienes que pasar a la etapa 2 sin dudarlo.

▶ ¿Te disculpas cuando quieres terminar alguna discusión y mantener la paz?

▶ ¿Hay alguna persona que te intimida tanto que le pides perdón antes de dirigirle la palabra?

▶ ¿Dices sorry para que la gente no te note o para pasar inadvertida?

▶ ¿Empiezas tus oraciones con una disculpa, aunque no tengas nada de lo que debes arrepentirte?

▶ ¿Existe alguna situación específica que te haga sentir mal por hacerla aunque sea tu trabajo? 

 

Ver también: 11 Cosas por las que las mujeres debemos dejar de disculparnos 

 

Etapa 2: Transformando la palabra con ‘P’

Si quieres eliminarla de tu vocabulario habitual, con el propósito de insertarla cuando sea necesario, esto es lo que debes hacer.

- HAZ CONCIENCIA Analiza muy bien si la dices en modo automático y por qué, pon atención en tu vocabulario a lo largo del día y descubre cuántas veces y de qué manera la utilizas. Una vez que te das cuenta del sobreuso, instantáneamente lo disminuyes. 

- ENCUENTRA UN REEMPLAZO Hace poco una serie de historietas del artista Yao Xiao se hizo viral por explicar la manera en que pides perdón en exceso. 

Su consejo era sustituir siempre con un agradecimiento. Por ejemplo, “gracias por esperarme aunque llegué tarde”, en lugar de “perdón por el retraso”. “Qué linda por apoyarme”, en lugar de “perdón por ser una molestia”; “eres lo máximo por escucharme”, en lugar de “discúlpame si hablo de lo mismo todo el tiempo”, etcétera.

- PONTE UN CASTIGO GRACIOSO Cada vez que te oigas a ti misma disculpándote sin querer, di algo loco como ‘abracadabra’ o ‘boobies’.

Verás lo ridículo que suena y será como una alarma que te ayudará a eliminar la muletilla.

Eso es lo que se hace con los niños que no pueden dejar de repetir los “esteee” o “mmm...” en la escuela.

- RÍETE DE TODO Hay ocasiones en las que un error resulta gracioso más que incómodo, la manera de sentirte mejor con la situación, y de paso hacer sentir bien al otro, es reír de las cosas y no tomarlas tan en serio.

Podría ser una buena anécdota para contar después en lugar de un asunto vergonzoso. 

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6 Formas incorrectas de pedir perdón

 

EL VERDADERO PROBLEMA

Se necesita humildad y valentía para reconocer cuando hemos hecho algo mal y ofrecer una disculpa sentida por ello, pero a menos que seamos tipo Miranda Presley en The Devil Wears Prada, no vamos por la vida criticando y haciendo sentir mal a otros a propósito, así que podemos decir que 50% de las veces que un “perdón” sale de nuestra boca es innecesario.

Y de acuerdo con la doctora Susan Gaddis, experta en sociología, es un pase directo a una imagen débil, no solamente ante los otros, sino a nosotros mismos, ya que nuestro cerebro tiene una pena constante, seguridad y poder de decisión. Además, proyectamos una imagen sumisa y hacemos creer a las personas que pueden aprovecharse de nosotros.

 

LEVANTA LA VOZ

La principal razón por la que usamos “perdón” como muletilla, según la psicóloga Linda Tillman, es para llenar huecos en nuestra conversación cuando una situación se torna incómoda, o en situaciones en las que queremos evitar confrontaciones.

En lugar de decir “por favor habla más fuerte que no te escucho”, decimos “perdón, no te escuché”, y así hasta el infinito. En la mayoría de los casos de sobreuso se debe a que la otra persona está haciendo algo que nos afecta sin querer y creemos que es una manera cortés de decírselo. ¿Otro ejemplo? “Perdón, necesito pasar”, cuando alguien nos obstruye el paso. De nuevo, nada de qué disculparse, en serio. 

 

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