Kakebo: Los 10 tips que harán que tengas más dinero

Publicado el día 21 de Junio del 2017, Por Ana M. Jiménez

Graba en tu cabeza esta palabra. Es el método que hará crecer tu cuenta en el banco y acabarás sonriendo tanto como los nipones

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1. QUÉDATE CON EL CAMBIO

En el kakebo, el lobo representa el gasto, que mantiene una lucha contra el cerdo del ahorro. Es como el cuento de Los tres cochinitos, pero en la vida real. Puedes alimentar el tuyo con cambio, claro, siempre que te sobre, o fijar una cantidad al mes.

¿Sabías que las alcancías con esta forma tienen su origen en unas ollas en las que se guardaban las monedas antiguamente y que se hacían con una arcilla llamada pygg? De ahí derivó en pig (cerdo en inglés).

 

2. REDONDEA AL ALZA

A principios de cada mes determina cuáles son tus ingresos (nómina o cobro de facturas si eres autónoma) y tus gastos fijos (hipoteca o renta, luz, agua...). La diferencia entre ambos (más el ahorro que puedas asumir) te permitirá saber con qué dinero cuentas.

Un consejo: redondea las cifras a números enteros (sin centésimas y mejor al alza) para facilitar los cálculos.

 

3. ESTABLECE UNA META DE AHORRO

Por ejemplo, $2000 al mes. Tendrás que restarlos a la cantidad que tienes disponible. Y aquí viene lo más difícil: no caigas en la tentación de gastarlos (si lo consigues, te prometemos que te hacemos la ola).

Para motivarte, lo mejor es que fijes un destino para ese dinero: las vacaciones de verano con tu novio, ese celular taaaan chulo o esa bolsa de diseñador que (sí o sí) quieres que sea tuya. 

 

Ver también: 10 Trucos que las mujeres inteligentes hacen con su dinero 

 

4. NO GASTES EN COSAS QUE PUEDES EVITAR

Hay pequeños detalles diarios que te ayudarán a no despilfarrar, como llevar tu comida al trabajo, salir menos por ahí o recortar el gasto en cigarros (si haces un cálculo de lo que consumes al año en este vicio, comprobarás cuánto puedes ahorrarte si dejas de fumar). 

 

5. ANOTA TUS GASTOS SEMANALES

Guarda los comprobantes de compra cada día y apúntalo todo antes de irte a dormir o mientras desayunas al día siguiente. Requiere disciplina, pero funciona. Desglósalos por categorías para saber en qué inviertes más y en qué menos.

El kakebo nos divide en supervivencia (comida, transporte, productos de higiene o mascotas); ocio y vicio (bares, restaurantes, discotecas...), y cultura (libros, cine, conciertos...). Pero, ¿qué pasa si se te descompone el coche, por ejemplo? Para tu tranquilidad, también hay un apartado de extras. 

Guía para usar correctamente tu tarjeta de crédito

 

6. HAZ CUENTAS A FIN DE MES

Cada último día llega el momento de la verdad. ¿Han sobrevivido tus ahorros sanos y salvos? Procura que la respuesta a esta pregunta sea siempre sí. Suma los totales semanales para ver tu gasto mensual y réstalo a la cantidad inicial de la que partías.

Si te has quedado en ceros y los $2000 se mantienen intactos en tu alcancía, has aprobado con estrellita en la frente. Si incluso te ha sobrado algo, te mereces mención honorífica en ahorro. Piensa que la hora de utilizar ese dinero llegará ¡y tú decides cómo y cuándo! 

 

7. NO TIRES TANTO DE LA TARJETA DE CRÉDITO

Aquello de “ojos que no ven (lo que te gastas) corazón que no siente” es una arma de doble filo que puede desbaratar tus planes de ahorro.

Elige la modalidad de pago aplazado a un mes sin intereses y haz una tabla específica para reflejar todos los gastos que hagas con esta tarjeta. Así evitarás sorpresas desagradables.

 

8. CUMPLE TU PROMESA

De nada sirve fijarte una serie de metas para gastar menos si luego no las cumples. Por eso, al acabar el mes no te va a quedar más remedio que sacar al Pepe Grillo que llevas dentro y ver tus puntos débiles.

Tal vez hayas conseguido fumar menos, pero has gastado más en alcohol que Lady 100 pesos. La lectura está clara: eso que gana tu cuerpo... y que pierde tu cochinito ahorrador. 

 

9. PIENSA SI EL DINERO TE QUEMA LAS MANOS

¿Ahorro o me lo gasto? No te asustes si te ves haciéndote esa pregunta cada ocasión que tengas algo de dinero extra y te asalten las ganas de comprarte algo. Es normal, no eres un extraterrestre.

Ante este dilema debes pensar muy bien si necesitas lo que quieres. Luego, reflexiona sobre si te lo puedes permitir o, por lo menos, algo similar, pero más barato, ¡Lo que decidas estará bien! 

 

10. SÉ PREVISORA

Haz un calendario anual para apuntar los egresos que sabes que vas a tener cada mes, léanse regalos de cumpleaños o escapadas con amigas.

Aunque los puedas meter como extras en el cómputo semanal, afrontarlos de golpe sin tenerlos en cuenta con antelación podría dejar tu alcancía en ruinas. Ya sabes, mujer previsora vale por dos. 

 

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