3 Opciones para evitar estar en banca rota

 
 

La experta en finanzas personales Erin Lowry, nos comparte maneras ideales para optimizar tus gastos. ¡Toma nota!

Por: Itzcóatl Yedra Hernández @cosmopolitanmx

Foto: iStock Photo

En un punto de mi carrera, cerca de 50% de mis ingresos era en efectivo por mi empleo como niñera y barista, que tenía para complementar mi trabajo en un programa de TV. Usé lo que se conoce como el “método del sobre” para administrar mis finanzas. Ponía dinero en sobrecitos marcados con las palabras: renta, ahorros, diversión y “dinero para Anna”, mi roomie. El plan era efectivo, pero no el más inteligente.

 

Ahora, ya no cuido niños ni sirvo tragos. Me pagan con un depósito directo, lo que significa que el cash no tiene mucho sentido para mí. Hacer un presupuesto es un proceso personal y a veces doloroso, pero es el primer paso para tomar el control. Checa estas opciones: 

 

OPCIÓN 1: La dieta del efectivo

Pagar con dinero (¡nada de plástico!) la mayoría de las veces es ideal para cualquiera que se sienta sorprendida por la longitud del estado de cuenta de la tarjeta de crédito o el eco de su cuenta vacía.

Claro, hay algunas excepciones, como comprar un boleto de avión, pero para cualquier otra haz tu mejor esfuerzo y sólo usa los billetes. Incluso un mes de esta dieta puede darte un entendimiento más comprensible de tus fugas económicas.

Paso 1: Suma tu ingreso mensual, libre de impuestos. Réstale tus pagos fijos (renta, mensualidades, servicios, transporte, teléfono, préstamos), así como la cantidad para tu jubilación o los ahorros. 

Paso 2: Usa el efectivo restante como tu dinero para gastos del mes. Si ésta es tu primera dieta, separa 10% como colchón para gastos sorpresa, como una visita al doctor. Recuerda: e-mer-gen-cia. 

Paso 3: Divide el resto entre cuatro para darte un aproximado de cuánto puedes usar por semana, y saca del banco nada más esa cantidad sin importar lo pequeña que te parezca. 

Paso 4: Monitorea qué tan rápido te gastas tu dinero. Cuando se te acabe, ni modo, ya no hay más para esa semana. Si al final del mes te sobra, pásalo a tus gastos del siguiente. Enjoy! 

 

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OPCIÓN 2: Presupuesto de porcentajes

Si eres una despilfarradora, pero consciente, esto te permite administrar tus finanzas sin tener que revisar tu estado de cuenta con cada compra.

Empieza dividiendo tus gastos en fijos, metas financieras y flexibles. El fin es que 50% cubra los primeros (renta, transporte y deudas), 20% para los segundos (ahorros y jubilación) y 30% para los terceros (día a día). Así como este esquema: 

COSTOS FIJOS

Dana vive en Atlanta, gana 35,000 dólares al año (26,700 por los impuestos), y contribuye con 5% para su jubilación. Recibe 2,225 dólares al mes, paga 800 de renta y servicios, y 360 para el pago de su carro y gasolina de cada mes.

Además de los 175 por su deuda estudiantil. Sus costos fijos constituyen 1,335 al mes: 60% de su salario.

METAS FINANCIERAS

Dana deduce 5% de su salario mensual para su plan de retiro. Con 2,225 que salen de su cuenta cada mes, después de impuestos y su contribución al plan de retiro, aparta 167 al mes (casi 7.5% de su salario) para el fondo, con la meta de ahorrar seis meses de gastos.

Las contribuciones para tu retiro son imperativas. Dana pone cerca de 12.5% para metas financieras, pero solamente el ingreso postimpuestos que sale de su nómina es el que vale como la cifra oficial.

Si ella ahorra 20% en vez de 7.5%, le quedarían 445 para sus gastos del día a día al mes, una cifra que es técnicamente posible, pero no muy realista.

GASTOS FLEXIBLES

Ella deja 32.5% para pagos ‘dóciles’. Si recibe el aumento por el que tanto se ha esforzado, planea dejar sus costos fijos en 723, y poner la diferencia en sus metas financieras, haciendo que sus porcentajes se alineen más con su presupuesto ideal. 

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OPCIÓN 3: Rastreador de dinero

En lugar de tener un límite fijo de gastos, el sistema requiere que lleves un registro de cada transacción durante al menos dos semanas.

1. Apunta cada movimiento que hagas. Recolecta los recibos, pon todo en una hoja de cálculo o en un documento de Word.

Esta estrategia sólo funciona si eres cuidadosa, así que destina 20 minutos al final de tu día para hacerlo bien.

2. Rastrea todos los gastos por fecha, producto y costo, con la suma total al final que muestre cuánto has desembolsado hasta la fecha.

Incluso puedes separarlo por categorías, como comida, deudas, mascotas, ropa y entretenimiento.

3. Corrobora las cifras con tus metas. Puede que te sorprenda ver en qué estás gastando tu dinero, por ejemplo, agua embotellada.

Usar una reutilizable puede mejorar tu presupuesto y, de paso, cuidar el ambiente. 

 

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