¿Quién ha sobrevivido a una ruptura amorosa sin un litro de helado o una caja de chocolates? Aunque ninguno de estos antojos nos regresará al chico que se fue, es un hecho que nos brindan cierto placer y que, a pesar de que el efecto pasa rápido, nos ayudan a que lo amargo sea más llevadero.
"El amor y el alimento tienen un vínculo directo, por eso la comida es un excelente satisfactor: voy a comerme todo el dulce que no me está dando la vida", asegura Fernando Mastroianni, terapeuta y conferencista de Pensamientos que engordan.
Más serio de lo que crees
Tal vez el desamor sea el ejemplo más obvio, pero el tema va mucho más allá. Varias mujeres se someten a dietas rigurosas y no logran bajar ni un gramo, mientras que otras tal vez sí lo consiguen, pero en el rebote ganan más kilos de los que habían perdido.
Comer una zanahoria al día no te ayudará a eliminar el peso extra mientras no vayas al fondo del asunto porque la comida no es la causa, detrás del sobrepeso en una persona que come de manera compulsiva, o de trastornos como la bulimia o anorexia, se esconde un problema que no es físico, explica Mastroianni: "Hay algo en tu entorno que no te gusta, algo que te genera resistencia, esa resistencia provoca ansiedad y ésta a su vez causa un vacío interno que llenas con algo, ya sea comida, alcohol, tabaco o droga".
Causas ocultas
Para muestra basta un botón: el primer encuentro sexual de Paty*, de 24 años, no fue una experiencia placentera en absoluto. Jamás imaginó que este acontecimiento estuviera vinculado con todos los kilos que ganó desde entonces.
"Puede ser que fabriques una especie de barrera para que los chicos no se te acerquen y no tengas que volver a enfrentar una relación íntima", explica el terapeuta.
Cada persona que se relaciona de manera destructiva con la comida ?ya sea dándose atracones u obsesionándose con las calorías? debe buscar la causa de esta conducta para dar el primer paso hacia una vida saludable... ¡y feliz!
"En mis conferencias, yo invito a la gente a reflexionar sobre las ganancias ocultas que hay detrás de todo esto y qué sentido tiene en tu vida", dice Mastroianni.
Puede que la tarea no sea fácil, pero recuerda que no estás sola y que siempre puedes buscar la ayuda de tus amigos y familia. Si tú misma no puedes domar la situación, busca la ayuda de un terapeuta.
Para que no te gane la debilidad...
La Clínica Mayo publicó en su página web una serie de tips que pueden servirte para tomar el control de la "comida emocional":
Maneja el estrés. Si tiendes a comer más cuando estás estresada, busca actividades que te ayuden a controlarlo, como yoga o meditación.
Haz una pausa. Y analiza si realmente tienes hambre o lo que sientes es ansiedad. Si comiste hace sólo un par de horas, lo más seguro es que sea la segunda.
Ten un diario. Registra lo que consumes y en qué cantidades, y escribe cómo te sientes cuando lo haces. Con el tiempo podrás encontrar algunos patrones.
Aleja las tentaciones. Tal vez te duela renunciar a tus antojos favoritos, pero más vale no tenerlos a la mano en los momentos de debilidad. Mejor elige los snacks saludables.
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Cambia tu rutina de belleza durante los meses fríos, y evita la piel reseca.
