Cuándo no contar las calorías
Hay situaciones que echas a perder si empiezas a sumar las calorías.
¿Cómo saborear un pastel de chocolate si en cada bocado te sientes culpable?
Si te moderas, hay veces en que vale la pena romper la dieta ¡y disfrutarlo!
1. DE VIAJE
No conoces un lugar nuevo si no pruebas la comida lugareña. ¿Te superrecomendaron unas tostadas de camarón gratinado frente a la playa y te da remordimiento? Tendrás algo más que recordar del viaje al volver a la oficina. ¡Disfrútalas!
2. TU CUMPLEAÑOS
Ni pienses en desagradables culpas calóricas. En tu cumpleaños, ¿qué mejor motivo para celebrar? Ese pastel que te compraron tus amigas no es sólo para apagar las velitas. Parte de disfrutar está en vivir el momento plenamente, así que nada de decir que estás a dieta ese día.
3. AL RECIBIR TU PRIMER SUELDO
Pocas cosas tan emocionantes como cobrar el cheque después del primer mes de trabajo y saber que definitivamente te lo mereces. Éste es un día perfecto para ir con tu galán o tus amigas a tomar unos drinks y a comer delicioso.
4. AL TERMINAR UN GRAN RETO
¿Terminaste un curso de italiano o lograste llegar a la meta esperada en el trabajo? ¡Felicidades! Consiéntete con una de tus comidas favoritas.
5. AL INICIAR VACACIONES
¡Eres libre!, disfruta algo rico con la gente que quieres. Tampoco abuses durante todo el periodo, pero ¿el primer día? Adelante.

6. TU GRADUACIÓN
¡Este día es único en la vida! Disfruta de la cena de graduación sin remordimientos, de todas formas quemarás calorías en la pista de baile toda la noche.
7. EN LA CELEBRACIÓN DE TU MEJOR AMIGA
Vamos, que cuando fue tu cumpleaños ella también probó tu pastel sin ponerse de pesada. El apoyo calórico, en ciertas ocasiones, es importante.
8. DESPUÉS DE UNA SEMANA TERRIBLE
Todas conocemos el poder relajante de un bote de helado. Alguno que otro viernes por la noche simplemente saborea, ¡no lo pienses! Eso sí, intenta ir a la clase de spinning del sábado por la mañana.
9. CUANDO NECESITAS ANIMARTE
Quizás te enteraste que tu ex ya anda con otra o tuviste un mal momento en el trabajo. No estamos diciendo que cubras tus penas con alimentos, simplemente, si comes ese cupcake de chocolate, hazlo bien: no empieces a pensar que, además del día terrible que tuviste, estás engordando. ¡Tómalo sin culpa!
10. AL TERMINAR UNA ENTREVISTA
¿Te pusiste nerviosa y además te dejaron esperando con la tensión por más de una hora? Saliendo, compra tu frappuchino favorito con todo y chispas. Luego, en lo que lo saboreas, da un paseo a pie para relajarte y movilizar un poco tu metabolismo.

11. ACABANDO UN EXAMEN DIFÍCIL
Por supuesto, ésta también es una buena razón para salir y comer algo rico sin remordimientos. ¡Yum!
12. EL ÚLTIMO DÍA DE CLASES
Aguantaste al profesor gruñón todo el semestre, se te borró ese trabajo final y después de rehacerlo sacaste 10, ¡ir por sushi no será suficiente! Planea visitar tu restaurante favorito con tus amigos y pide lo que más te guste. ¡Hoy está permitido!
13. CUANDO RECIBES UNA GRAN NOTICIA
Otro excelente motivo para celebrar al lado de una buena cena. Disfruta el momento en lugar de concentrarte en cuántas horas de gym quemarás esa hamburguesa con queso.
14. DESPUÉS DE HACER DIETA
No comas ansiosamente sin parar, ¿de qué habría servido todo tu esfuerzo? Pero, un rico postre el domingo, seguro que siempre se permite.
15. EN TU ANIVERSARIO
Tu chico te invita a cenar a un lugar espectacular ¿y vas a pedir una ensalada y agua mineral? ¡No seas aguafiestas! Si sabes que te espera una velada inolvidable, cuídate durante el resto de la semana, pero esa noche ni pienses en restringir.
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